sábado, 24 de septiembre de 2011

In Memoriam RJAB

Aún recuerdo con cierta tristeza y he de confesarlo con cierto alivio cuando mi papá nos habló esa mañana para darnos la noticia. Era el 24 de septiembre de 2011, los atentados terroristas a la ciudad de Nueva York estaban todavía frescos e inundaban los noticiaros de todos los canales de radio y televisión. Para muchos de nosotros, esos atentados pasaron a segundo término.

Unos días antes fue su cumpleaños, había cumplido 75 años de edad, y lo había pasado tirado en una cama de hospital. Seguro que no era como él lo tenía planeado. Todavía hablé para felicitarlo y se puede decir que fue la última conversación que tuve con el buen Tatayo.

La noche anterior a ese 24 de septiembre habíamos recibido una llamada también de mi papá, diciéndonos que nos fuéramos a Picacho a despedirnos de mi abuelito. Cuando llegamos recuerdo haberlo visto acostado de lado con su mano izquierda medio torcida y llorando como nunca antes lo había visto. Años antes Tatayo me había hecho prometerle que no le iba a llorar el día que muriera esa noche me armé de valor y tomé su mano, le di un beso en la mejilla y le dije que no tuviera miedo de adelantarse, que alguna vez un hombre muy sabio me había dicho que la muerte era natural y que para allá vamos todos, sólo que unos nos adelantamos en el camino. Le acaricié su crecida ceja y me despedí de él. Obvio ese hombre sabio había sido él mismo.

A la mañana siguiente llegamos al hospital y todo era un caos. Como escuché decir a mi papá ese día a algún administrativo del hospital que no sabía que hacer, tanto mi Papá como mis tíos Rubén y Ricardo era la primera vez que perdían un papá. Recuerdo que me tocó bajar a ver a Tatayo con mi tío Ricardo antes de que lo sacaran del hospital y que lo trasladaran a donde mi abuelo tenía su último condominio. Años antes, una de esas miles de tardes que pasamos en su casa lo vi entrar, como siempre, con su saco doblado en la mano izquierda, con las llaves de la puerta en la derecha un hermoso sombrero siempre cubría su semi calva cabeza, con sus lentes y su bigote que a veces pintaba para ocultar el paso de los años y diciéndole de cosas al perro que no lo quería dejar pasar puesto que quería jugar.

Ese día lo vi barajar unos papeles que sacó de un portafolios.

- ¿Qué es eso Tatayo? – pregunté intrigado.

- Son los papeles de mi nuevo condominio hijito.

- ¿Te compraste otro departamento Tatayo?

- Así es, el último que voy a usar en mi vida- me dijo mientras su ojo izquierdo me hacía un guiño detrás del lente.

- ¿Dónde es? – pregunté.

- En Jardines del Recuerdo.

Llegamos a Jardines del recuerdo ya entrada la tarde. Sinceramente tengo borrosos esos acontecimientos de hace ya diez años. Lo que si recuerdo es que cuando le estaba rezando el rosario pensé que Tatayo no sería muy feliz escuchando los rezos. Pero vamos, los que nos quedamos teníamos que encontrar la paz de alguna manera.

Al día siguiente en el entierro quedé más que sorprendido, no se cuanta gente fue a decirle adiós a Don Ricardo J. Anzaldúa Benavides, pero ocupaban una buena parte del jardín en dónde tenía su condominio. Los arreglos floreales ocupaban aproximadamente el espacio de tres o cuatro automóviles. Recuerdo haber estado parado a un lado de mi papá, quién obviamente lloraba. Yo fiel a mi promesa no lo hacía y lo tenía agarrado de un brazo, mi hermano estaba al otro lado.

Al final, cuando bajaron el ataúd al condo mi Tío Toño, hermano manos de mi abuelito y casi casi su gemelo a no ser por la gran diferencia de edad, pidió aplausos para Don Richard, como muchos le decían, y los asistentes aplaudieron ensordecedoramente. Fue tan emotivo que sentí la necesidad de tomar fotografías, pero obvio eso no iba a estar bien visto.

En mi cabeza viven todavía cientos de recuerdos que viví con Tatayo, escribirlos requeriría no sólo de unas cuantas hojas, sino de varios tomos. Recuerdo con cariño cuando entraba a su casa y lo encontraba ahí sentado en su sillón de la sala, flanqueado por un altero de libros de los que sólo él conocía el orden. Y entonces empezaba.

- Hijito, ven, lee estas páginas.

- Tatayo, pero es que hay basquetbol y si no estoy en la cancha no me van a dejar jugar.

- Ándale, hazlo por mi – me decía casi como ruego.

- Está bien – siempre accedía.

Gracias a mis dos abuelos tengo el gusto por la lectura. Tatayo no se cuando leía, pero seguro que duplicaba lo que leo yo actualmente año con año. Tatayo también me enseñó a regatear en el tianguis, Nos enseñó a mi hermano y a mi los caminos del centro histórico de la Ciudad de México. Alguna vez nos fuimos a Valle de Bravo con Titita y con él, y la pasamos super, en ese viaje Tatayo nos enseñó a jugar billar.

Con Don Richard, viví muchos momentos, una vez que me lastimé el pecho él fue el que me llevó al hospital, él era el que le ponía sabor a las reuniones familiares bailando con ese tan peculiar estilo suyo. Él fue el que me regaló mi primer guante de beisbol, y el que nos dio a mi hermano y a mi la primera pelota con la que jugamos. Él fue el que nos llevó a la liga Petrolera a inscribirnos formalmente en un beisbol organizado. El también fue el que se fue a perseguir a dos ladrones que nos habían asaltado a mi hermano y a mi en la Avenida Lomas Verdes. En fin Tatayo era Tatayo.

Hoy se cumplen 10 años de que Tatayito se nos adelantó en el camino. Pero seguramente ahí está arriba, muy cerca de Dios, intercediendo por nosotros, y ayudándonos cuando es necesario. Me lo imagino así, sentado en un sillón, el mismo que ha ocupado desde hace ya diez años viendo como acá abajo su familia ha crecido, tanto en número como en valores y en mucho gracias a todas sus enseñanzas. Hoy se cumplen diez años de que no necesito ir a Montaña 1 para ver y hablar con Tatayo, desde hace 10 años, con cerrar los ojos y tocar mi pecho sé que estoy hablando con él.

Te quiero mucho Tatayo

sábado, 8 de marzo de 2008

martes, 4 de marzo de 2008

Happy Birthday

Cuando llegó el primer cumpleaños de mi hijo hace un año me sentía abrumado, no podía creer que en año hubiera pasado tan rápido, ahora que ha cumplido dos años estoy doblemente abrumado porque sigo sin creer que el tiempo esté pasando tan rápido.

El año pasado Diego aún no caminaba, tampoco hablaba y mucho menos entendía que era un regalo. Este año Diego ya hasta corre, empieza a formular fases y cada vez que ve un regalo aunque no sea suyo comienza a gritar “Abre, Abre, Abre”, así es, una porra a la transparencia.

No tengo mucho que agregar en este martes pero si quiero festejar a mi hijo. Día a día le agradezco a Dios por haber permitido que Diego nos haya escogido a Laura y a mí como padres. Espero que Diego siempre sea un niño centrado y que este alejado en la medida de lo posible de todas las malas tentaciones, espero también que su cumpleaños sea tan solo una probadita de lo que será este su tercer año que ya empieza a correr. Me pongo a pensar en lo que nos falta a Lau y a mí como padres y lo que le falta a mi chaparro por avanzar en esta la carrera de la vida.

Felicidades Hijo

Te quiero

martes, 26 de febrero de 2008

Amigos

El pasado domingo se celebró la edición número 80 de los premios de la academia y la verdad estuvo medio desangelada. Y opino esto por muchas razones:
  • La escenografía estuvo de verdad mal hecha, cualquier producción teatral en cualquier Universidad hubiera hecho un mejor trabajo, de verdad que se podía ver el unicel mal pintado en algunas partes.
  • No hubo un vestido lo suficientemente horrible para criticar como el que utilizó Björk hace unos años o el que se atrevió a ponerse Jennifer López en una edición más reciente.
  • John Stewart estaba como que de mala, posiblemente porque lo dejaron hacer toda la presentación mientras terminaba su partido de tennis de Wii
  • No se notó emoción como en otros años en los que vimos como Cooba Gooding Jr.gritaba como loco cuando recibió el premio por mejor actor de reparto en Jerry McGwire o cuando Roberto Benigni caminó por felicidad por encima de las butacas, posiblemente lo más emotivo fue el discurso de agradecimiento de Javier Bardem
  • El montaje de las canciones nominadas de verdad que tuvo una falta total de producción
  • Mi esposa no vio los Oscares conmigo por primera vez desde que estamos juntos

Todo esto entre otras cosas, sin duda lo mejor fue haber visto la ceremonia con mis amigos César y Gaby además del buen Carlos, Amigos, de verdad que esto fue como en los viejos tiempos.


Morning has Broken

Hoy por la mañana sonó el despertador y sinceramente no me quería levantar pero tan sólo pensar en recorrer en Taxi los 17 kilómetros de hay entre mi casa y la oficina a la hora pico me hizo levantarme y alistarme para venir a la oficina. Aún hoy no pude dejar de recordar lo que sucedió el fin de semana.

El viernes por la noche mientras esperábamos a unos amigos en casa para cenar, mi esposa recibió una llamada telefónica (acaso hay de otras todavía), una de esas llamadas que a nadie le gusta recibir. Ese mismo día por la tarde Ricardo, papá de sus sobrinos Frida y Sebastián y ex esposo de su prima cinthia había perdido la vida cuando una camioneta tripulada por cuatro jóvenes se estrelló contra su auto.

Nadie está de verdad calificado para decir algunas palabras en un evento de estas magnitudes, ¡por favor! Frida y Sebastián perdieron a su papá terrenalmente hablando (puesto que le expliqué a Sebastián que no lo había perdido que simplemente había ganado un angelito que siempre lo iba a cuidar). Es impresionante escucha todo lo que comenta la gente en este tipo de eventos, era impresionante escuchar lo que yo tenía que decir ante tan desastroso desenlace de la vida de un hombre que a pesar de no haber sido la pareja ideal de mi prima Cinthia era el mejor papá que Frida y Sebastián podían tener, era impresionante y la vez deslumbrante ver la cantidad de personas que se dieron cita en el panteón Jardines del Recuerdo para despedir a Ricardo.

La pena, la sensación de impotencia, el enojo, la tristeza nos hacen decir cosas que en situaciones normales no pensamos en decir. Gran parte de la familia de mi esposa estaba enojada con los cuatro chavos que iban en la camioneta, mismos que también perdieron la vida. Y estaban enojados con justificada razón, aunque en esos momentos ya nada se podía hacer. Mi pena nacía no sólo por la partida de Ricardo a un lugar mejor, sino también por las cuatro familias que tuvieron que ver partir a sus hijos por el descuido y la imprudencia del que en esos momentos iba manejando la camioneta. El día del velorio cuando acompáñamos a mis sobrinos a que comieran algo, un hombre totalmente desencajado recargaba su cabeza sobre sus brazos postrados sobre la mesa de la cafetería, mi principal pensamiento era que se trataba del papá de una de la niñas que viajaban en la camioneta puesto que la estaban velando ahi. Solo espero de verdad que se mi hijo el que me entierre a mi y no yo a él, esa es mi pricipal plegaria a Dios en estos momentos.

¿En cuanto a lo que espero de esto?, bueno, eso es simple espero que la Familia de mi esposa pueda perdonar a esos cuatros niños o más bien al que iba tripulando la camioneta, porque durante mi vida ha sido mi acompañante en varias ocasiones el que me ha dicho que le baje a la velocidad y en este caso también esto pudo haber sucedido, dudo mucho que los otros tres tripulantes hayan alentado al mismo tiempo al piloto a que le subiera, espero también que Ricardo de verdad esté en un lugar mejor ya que aunque no lo traté mucho, la impresión que me daba era de un tipo dedicado a sacar a sus hijo adelantes, entiéndase, un buen Padre y además de todo era un buen Padre educado cosa que no puedo decir de muchas personas que conozco. espero también que Frida y Sebastián recen cada día y que durante sus rezos se puedan dirigir con su papá y decirle lo mucho que lo aman y lo mucho que lo extrañan, estoy seguro que ricardo los va a guiar desde allá donde está ahora. Espero también que el día que Dios decida que es tiempo para mi de ir a visitarlo yo esté en paz con todos mis seres querido para que cuando me recuerden digan: "Lo último que me dijo fue que me quería mucho"

La mañana ha llegado y es un día nuevo, los pájaros se escuchan cantar a lo lejos y el sol comienza a asomarse por encima de los edificios. Es un día nuevo y tan sólo espero que Ricardo esté donde esté se encuentre bien y que Frida y Sebastián puedan verlo con su nuevo ángel guardián.

Beginnings

Cada vez que veo a mi buen amigo César me presiona para que inicie mi Blog de deportes. El pasado domingo lo vi y me presionó nuevamente, pero no es una presión maldita como la que martita efectuaba día a día sobre su ex presidente, si aquel alto, firme y que se veía fuerte, cuya imagen hoy en día es más que decadente. La presión de César es una presión de hermanos. Apenas ese domingo caí en cuenta de que ya tengo más de 10 años de conocerlo. 10 años. Estoy en un punto de mi vida en la que los recuerdos empiezan a apilarse en montones de 10 años. En enero se cumplieron 10 años de mi programa de radio de la universidad (el cual sigue al aire, ¡viva Tiempo Fuera!), este año se cumplen 10 años de la última vez que fui a Europa (y la única al momento), tengo más de 10 años de conocer a mis buenos amigos César y Carlos, y en fin, son mucho recuerdo de 10 años.

Comentaba con mi esposa que el hecho de tener recuerdos con más de dos dígitos en cuanto a los años de antigüedad era sinónimo de que ya estamos viejos. Estoy a menos de seis meses de celebrar mi cumpleaños número 30 y gracias a Dios (y a la paciencia de mi esposa) estoy casado y tengo un hermoso hijo que está por cumplir dos años de edad. Me pongo a pensar ¿qué tan viejos pueden ser los recuerdos de mi hijo?

Hoy es Martes, tan sólo otro Martes, un martes más en el que posiblemente no pasen muchas cosas o posiblemente un martes que hará que las paginas de los diarios del día de mañana sean insuficientes para plasmar toda la información que se generará hoy (empezando por el concierto de Dylan), hoy es un Martes en que decidí que es tiempo de crear al hermanito de mi otro Blog. Si, hace tres semanas comencé a escribir en mi blog de deportes Tiempo Fuera y este hermano será el espacio para todo lo que no tiene que ver con el Futbol Americano, así que simplemente pondré a mis dedos sobre el teclado para sacar todo lo que está llenando la capacidad del disco duro de mi cabeza.

No se cuando es que visiten este Blog por primera vez pero vamo, sean bienvenidos a este el comienzo de una lluvia de ideas interminables.